EN EL CALOR DE LA NOCHE: FANTÁSTICO CLÁSICO POLICÍACO SOBRE EL RACISMO AÚN DEMASIADO LATENTE

EN EL CALOR DE LA NOCHE: FANTÁSTICO CLÁSICO POLICÍACO SOBRE EL RACISMO AÚN DEMASIADO LATENTE

6 junio, 2020 0 Por elescritorcinefilo

Hay historias que se repiten con demasiada frecuencia y en demasiados lugares del mundo.

Es cierto que nuestra sociedad ha ido evolucionando y ha mejorado en algunos aspectos, sobre todo ha disminuido los prejuicios por sexo, religión, origen y raza… pero no han desaparecido (algunos no quieren por culpa de su falta de empatía y su enorme ignorancia) y eso causa mucho daño a un mundo que también debe mejorar en el respeto al planeta que nos da alimento y oxígeno.

Respecto a los prejuicios raciales, hace pocos días se produjo un nuevo asesinato sinsentido en Estados Unidos a un hombre negro (George Floyd), con las consecuentes protestas y debates en torno al racismo en ese país (“la cuna de la libertad” quieren hacernos creer).

Esta violencia racista ha sido llevada al cine en multitud de ocasiones. Una de las que se me ha venido a la mente por su gran calidad (galardonada con 5 premios Oscar, entre ellos mejor película y actor) y porque refleja muy bien el problema racial en Estados Unidos es En el calor de la noche (In the heat of the night, Norman Jewison, 1967), una película que debería estar desactualizada, pero desgraciadamente no es así.

¿Por qué verla?

Porque refleja muy bien a una sociedad que no ha querido evolucionar no solo en el último medio siglo, si no que quiere vivir aún más anclado en el pasado. Ello gracias a un sobresaliente guion de Stirling Silliphant (también responsable de guiones de películas tan conocidas como La aventura del Poseidón, Harry el Ejecutor o El coloso en llamas), que adapta la novela de John Ball, ganando un más que merecido Oscar (y ese año la competencia era bastante buena: El graduado, La leyenda del indomable, Ulises y A sangre fría, cinco adaptaciones de un gran nivel).

Por la magnífica dirección de Norman Jewison (El violinista en el tejado, Hechizo de luna, Huracán Carter,…) que recrea a la perfección ese ambiente sureño lleno de odio y dota al film del ritmo perfecto, manteniendo un equilibrio más que perfecto entre los distintos géneros en los que se mueve la película, pero sin olvidar el verdadero mensaje que quiere transmitir.

Y por las formidables interpretaciones de las películas de Rod Steiger (ganó el Oscar) y Sidney Poitier (¿Por qué no lo nominaron? Una de las grandes injusticias de los Oscar). Ellos llevan todo el peso del film. Hacen una pareja formidable y su enorme talento y personalidad ayudan a la grandeza de una película que aún está demasiado de actualidad.

¿Por qué verla?

Siempre. Es uno de esos clásicos que tienen que verse de vez en cuando porque aún no ha perdido nada de su fuerza.

Lo que si espero que en un futuro cercano sea visto como algo que ocurría y ya ha desaparecido, una película que lo vean futuras generaciones para que comprendan lo absurdo de odiar a alguien por su color de piel.

Y, cinematográficamente hablando, también que sea visto como uno de esos clásicos a estudiar por su enorme calidad y como el cine puede ayudar a visibilizar los problemas de una sociedad que, esperemos, elimine esos prejuicios que nos impide evolucionar.

¡Salud y buen cine!