EL CONCIERTO: PARA DIVERTIRSE, EMOCIONARSE Y DISFRUTAR DE UN FILM INOLVIDABLE

EL CONCIERTO: PARA DIVERTIRSE, EMOCIONARSE Y DISFRUTAR DE UN FILM INOLVIDABLE

2 octubre, 2019 0 Por elescritorcinefilo

Todos tenemos varias películas que nunca nos cansamos de ver. Esas películas que, a pesar de conocer sus argumentos, las necesitamos para alegrarnos el día, para emocionarnos, para saber que el mundo puede ser mejor, que se pueden superar las adversidades propias o los obstáculos que los demás te ponen por el camino.

Cuando mis amigos y conocidos me piden que les aconseje una película para pasar “un buen rato” o ver algo “bonito”, siempre tengo varias opciones, aunque la mayoría son películas más conocidas por provenir del cine de Hollywood o británico, que son las más comerciales.

Pero entre las opciones que nos ofrecen el amplio mundo en el que vivimos, más allá del “casi monopolio” estadounidense, hay una que siempre recomiendo: El concierto (Le concert, Radu Mihaileanu, 2009).

Y cada vez que la recomiendo me preguntan lo mismo: ¿De dónde es? ¿Quién la dirige? ¿De qué va? Y con mis respuestas siempre ponen la misma cara de duda. Porque el director es rumano. Está rodada entre Rusia y Francia. Les digo que hay que verla en V.O.S. obligatoriamente (aunque creo que es obligatorio ver todo en lengua original, este film aún más) porque si no va a perder mucho.

Bueno, en lo único que no ponen una expresión de extrañeza y duda de mi recomendación es cuando le cuento el argumento y cuando, una vez vista, me lo agradecen.

El argumento no voy a contártelo. Y te recomiendo que no leas mucho sobre el mismo. Lo que sí te voy a contar son algunas razones por las que no debes perdértela.

¿Por qué verla?

Porque si no conoces al director, no está mal El concierto como introducción a su filmografía. Desde que vi El tren de la vida no he dejado de seguirlo y más aún desde que Vete y vive se convirtió en una de mis películas favoritas. Con El concierto sigue su línea de contar historias universales, con gran emotividad, sacando lo mejor de cada uno de sus personajes, su humanidad, a pesar de las difíciles circunstancias que puedan atravesar. Y, además, aquí el humor está más presente, alegrándonos aún más y haciéndonos pasar un rato emotivo y divertido.

A pesar de su magnífico, brillante y divertido reparto, es sobre su pareja protagonista sobre la que cae el mayor peso, unos inconmensurables Aleksei Guskov y Mélanie Laurent (más conocida por ser Shosanna en Malditos Bastardos), que lo dan todo. A ella ya la conocía, pero si no la conociera pensaría que era una violinista, al igual que pensaría que él no es actor, si no que estaría haciendo de sí mismo.

Y, aunque podría destacar cualquieras de sus secuencias divertidas y/o de gran sentimentalismo, solo por sus veinte últimos minutos vale la pena. Son un auténtico deleite para vista y oído… y no te cuento más para no romper su magia. Eso sí, antes de llegar ahí, el director te va a llevar por un recorrido inolvidable.

¿Cuándo verla?

Siempre. No hay ningún momento del día ni de la noche que no apetezca ver esta fantástica película.

Estoy más que convencido que vas a disfrutar de ella y que la volverás a ver en más de una ocasión.

Sacan lo mejor de cada persona, está rodado con talento y la ves con una sonrisa en la cara y con unas sensaciones únicas y maravillosas.

¡Qué más se puede pedir!

¡Salud y más cine como este!