YO, DANIEL BLAKE: CINE SOCIAL, HUMANO, NECESARIO

YO, DANIEL BLAKE: CINE SOCIAL, HUMANO, NECESARIO

2 mayo, 2020 0 Por elescritorcinefilo

Cuando se habla de cine social se piensa, casi de inmediato para la mayoría de los cinéfilos y no tan cinéfilos, en Ken Loach, un director que desde sus inicios marcó claramente su camino y no se ha salido de él.

En su larguísima trayectoria ha realizado obras de un nivel más o menos alto, pero nunca, al menos en mi opinión, ha hecho una mala película.

Su cine no es para todos los gustos, como el de cualquier cineasta, género, actriz, actor, guionista… porque en la variedad está la riqueza y, además, que aburrido sería el mundo si a todos nos gustara lo mismo, ¿verdad?

Pero, aunque sus filmes no gusten a todos, creo que es necesario y forma parte importante de la historia más reciente del cine. Sería difícil concebir el cine social sin él: ha marcado un estilo en el que, al menos en apariencia, lo importante es el mensaje, pero a través de ese mensaje/denuncia crea unos personajes muy reconocibles, cercanos y que también nos hacen reflexionar sobre la sociedad en la que vivimos, el maltrato que sufren los trabajadores y la necesidad de mejorar algunos aspectos de nuestra sociedad para lograr que much@s tengan una vida mejor.

Y en Yo, Daniel Blake (I, Daniel Blake, Ken Loach, 2016), su penúltima película, ha vuelto a demostrar toda la fuerza de su cine, recibiendo una más que merecida Palma de Oro en Cannes (o no tan merecida, según los gustos, ya que ese año competía con maravillas como El viajante, Loving, Paterson, Toni Erdmann o La doncella, por citar algunas).

¿Por qué verla?

Como decía antes, por su mensaje y la historia que quiere contar: las dificultades con las que se encuentran las personas cuando se enfrentan a una administración (o burocracia, según se quiera mirar) para poder sobrevivir y adquirir los derechos y/o ayudas necesarias para no hundirse en la miseria. Además, muestra una de las dificultades con las que topan, sobre todo, las personas mayores: la obligatoriedad del uso de la tecnología a la hora de realizar trámites con la Administración Pública, algo que estoy acostumbrado a ver día a día y para la que no se han puesto suficientes medios ni ayudas.

Otro de los aspectos más reconocibles del cineasta de Nuneaton son las interpretaciones tan naturales de actores poco conocidos (a excepción de Cillian Murphy, que ya era más conocido internacionalmente cuando rodó la fantástica El viento que agita la cebada), algo fundamental para lo que quiere contar y que da más autenticidad y transmite más cercanía al espectador.

Y porque la química del tándem Loach-Laverty es única. Se acusan a los guiones de Paul Laverty de tramposos y manipuladores… Creo que lo he dicho en otra ocasión: es drama social, pero sigue siendo cine y, para ello, hay que dramatizar, crear conflictos, poner en dificultades a los personajes… aunque esas dificultades ya las pone el sistema. Y quienes piensen que exageran poco conocen la realidad de much@s.

¿Cuándo verla?

Siempre que te apetezca conocer el mundo a través de una gran película que no te dejará indiferente.

No creo que le queden muchas más películas por hacer a este gran cineasta, pero deja una filmografía importante y que espero sirva de inspiración a más cineastas para mostrar y denunciar unas injusticias que a través de este maravilloso arte que llega con más fuerza y clarividencia.

¡Salud y buen cine!