BILLY ELLIOT: UNA JOYA PARA VERLA UNA Y CIEN VECES

BILLY ELLIOT: UNA JOYA PARA VERLA UNA Y CIEN VECES

11 abril, 2019 0 Por elescritorcinefilo

No sé si te sucede como a mí que hay veces que me siento por la noche con la idea de ver una película y, sobre todo, cuando estoy cansado o necesito algo que me haga sentir bien me voy a por una determinada película, sin importar cuantas veces la haya visto.

Hay films que uno nunca se cansa de ver, que incluso apetece visionarlos una y otra vez, aunque nos sepamos de memoria los detalles, los planos e, incluso, los diálogos de memoria.

Yo tengo varias de “esas películas” que las veo por distintos motivos. La princesa prometida cuando quiero embarcarme en un mundo de fantasía; Pulp Fiction si quiero gozar de puro cine; El apartamento si me apetece ver un clásico; Descalzos por el parque si quiero reírme sin parar… y así con varias más.

Hay una en concreto que me gusta por los valores que transmite y, también, porque soy fan de ese cine social “suave” que tan bien saben hacer los ingleses. Cuando me apetece ver una comedia dramática que me haga disfrutar de un rato de personajes inolvidables, buena música y una historia muy humana, Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000) es mi elección.

¿Por qué verla?

Porque es una película por la que pasan los años y sigue estando muy de actualidad, logrando emocionar a la gran mayoría de los espectadores y haciéndonos sentir que con el amor de la familia y la amistad todo es posible, que los prejuicios solo permanecen cuando los sentimientos desaparecen.

Prácticamente todo el film es perfecto, a nivel artístico y técnico. Empezando por la dirección (debutando en un largo) de Stephen Daldry (nominación al Oscar incluida), continuando por el magnífico guion de Lee Hall (también más que merecida su nominación), pasando por su fabuloso reparto donde todos están deslumbrantes (Julie Walters también fue nominada por su interpretación de la señora Wilkinson), como esa fotografía que ambienta perfectamente los años 80 y un largo etcétera de los cuales podría estar hablando largo y tendido.

Lo que sí quiero hacer una mención especial es a su fantástica banda sonora, algo también muy habitual en estos films británicos (te acuerdas de Full Monty, ¿verdad?). Cuando escucho en la radio algunos de esos temas, mi mente no solo se llena de sus imágenes, sino que mi cuerpo se anima a bailar al ritmo de Billy.

¿Cuándo verla?

Siempre. No hay día que no apetezca ver un film así. Hay tanta calidad artística y humana que es raro no querer verla, aunque sea un rato, cuando te la encuentras por la televisión, sin importar que la hayas visto la semana anterior.

¿Tú tienes varias películas que no te cansas de ver? Cuéntamelas. Seguramente coincidamos en algunas (o muchas), porque la magia, la calidad y el mensaje que envuelven muchos films traspasan cualquier barrera y cualquier diferencia de gustos. Son únicos, inolvidables, por los que no se resienten el paso del tiempo. 

Espero que sigan haciendo films como este, no solo a nivel cinematográfico, sino también para hacer llegar a la gente un mensaje (o varios) que solo un arte como el cine puede lograr.

¡Salud y buen cine!