CHARADA: INTRIGANTE, DIVERTIDO E INOLVIDABLE CLÁSICO

CHARADA: INTRIGANTE, DIVERTIDO E INOLVIDABLE CLÁSICO

7 abril, 2020 0 Por elescritorcinefilo

Algunas veces me pregunto por qué no veo con más frecuencia “esos clásicos” inolvidables que tanto abundan y me hacen pasar un rato inolvidable, además de disfrutar de grandes obras de arte, de esas que ya no se hacen y de las que los grandes directores actuales (y los que aún están por llegar) siempre se inspiran y aprenden.

Hay tanta oferta de series y películas para ver en las plataformas y tengo tantas ganas de “estar a la última”, descubrir lo nuevo que llega y consumirlo, que me olvido con frecuencia del gusto por lo ya conocido, ese gusto que perdura durante más tiempo y que causa, en muchas ocasiones, más placer que lo nuevo.

Y tenemos la suerte de disfrutar de esos clásicos también en las distintas plataformas VOD. Y clásicos de gran calidad hay muchos, muchísimos.

Yo te recomiendo uno que reúne a dos de las grandes estrellas de la historia, con grandes dosis de intriga y comedia, una gran película por la que el tiempo no pasa, de la que incluso se hizo un más que desafortunado remake (La verdad sobre Charlie) y de la que estoy más que convencido que te vas a enamorar (otra vez). Porque Charada (Charade, Stanley Donen, 1963) es algo más que un gran entretenimiento: es una de esas joyas con las que uno disfruta como si fuera un niño pequeño, incluso cuando ya sabe cada las sorpresas y giros de su fantástico (y tramposo) guion.

¿Por qué verla?

Como decía antes, solo por ver a dos de las estrellas más grandes que ha dado Hollywood es más que suficiente motivo. Audrey Hepburn y Cary Grant muestran todo su talento, atractivo y química, dando lo mejor de sí para hacer que el disfrute sea aún mayor.

No habría que dejar de mencionar que están muy bien acompañados por unos secundarios de lujos como Walter Matthau, James Coburn o George Kennedy, que elevan más un nivel actoral ya de por sí soberbio.

Porque es muy entretenida durante sus casi dos horas de metraje, sin caer jamás el ritmo, donde las dosis de comedia y suspense están más que perfectamente repartidas, recordando muchísimo al cine del maestro Hitchcock. Incluso más de una persona me ha dicho que creía que la película era del maestro del suspense, algo de lo que seguramente estaría muy orgulloso un maestro del cine musical y de la comedia como es Stanley Donen.

Porque todo es maravilloso en el film: sus actores, puesta en escena, fotografía, la magnífica música de Henry Mancini, el vestuario… Todo ese aroma del auténtico cine, ese que tanto anhelamos y al que deberíamos recurrir más para disfrutar de grandes obras de arte.

¿Cuándo verla?

¡Siempre!

Si no la conoces, en cuanto la veas entenderás porque siempre te va a apetecer disfrutarla.

Y si ya ha pasado un tiempo desde que la viste, una revisión te hará apreciarla aún más.

Menos mal que algunos clásicos los están restaurando porque esas películas deben cuidarse de la misma manera que se hacen con los cuadros, de las cuales aprenderán y disfrutarán las generaciones futuras tanto como ahora las disfrutamos quienes amamos el séptimo arte.

Es mejor no dejar pasar tanto tiempo entre ver un clásico y otro, porque el tiempo es oro y es mejor disfrutarlo con estos diamantes en bruto.

¡Salud y buen cine!