DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK: PARA FANS (INCONDICIONALES) DE WOODY ALLEN

DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK: PARA FANS (INCONDICIONALES) DE WOODY ALLEN

12 octubre, 2019 0 Por elescritorcinefilo

Hay directores que, por muy en horas bajas que estén, cualquiera de sus nuevos proyectos atrae a un gran número de espectadores, aún sabiendo que ya no van a encontrar otra gran obra como las muchas que nos hayan podido regalar.

El caso más claro es Woody Allen, uno de los genios (del cine) más prolíficos que hay, con una película casi anual desde hace décadas y que nos ha regalado varias obras maestras eternas como son, entre otras, Manhattan, Annie Hall, La rosa púrpura del Cairo o Match Point.

Es cierto que su nivel ha bajado (es imposible, con ese ritmo de escritura y rodaje, hacer una gran película cada año) y que su cine está inundado de muchos “clichés”. Pero también es cierto que un film “menor” de Woody Allen es un buen film de más del 80% de los cineastas actuales.

Comparando con las películas que he nombrado anteriormente, a cierta están distancia obras como Granujas de medio pelo, Recuerdos o La maldición del escorpión de Jade, por citar algunas. Y entre medias hay otras que también tiene un nivel altísimo…

No voy a enumerarlas todas porque al final ocuparía toda su filmografía. Lo que sí considero es que cualquier película de Allen, por muy menor que sea, (casi) siempre deja su sello de calidad como escritor y director.

Y si eres fan del genio de Brooklyn, te recomiendo que veas Día de lluvia en Nueva York (A rainy day in New York, 2019), cuyo maravilloso título ya evoca una melancolía y romanticismo típica de Allen.

¿Por qué verla?

Porque son noventa minutos (como la duración que tiene la práctica totalidad de sus películas) agradables, que se ven con una sonrisa en la boca, por su habitual humor, sus típicos personajes, su idolatrada ciudad, su puesta en escena con esa cámara siguiendo a sus personajes en esos paisajes tan reconocidos (incluso para quienes no hayan visitado la ciudad), sus manías, obsesiones… y también por su romanticismo, con esa melancolía a través de una juventud que el director desearía perpetuar.

Porque ver esa pareja protagonista de un talento tan deslumbrante como el que poseen Elle Fanning y Timothée Chalamet es un auténtico deleite. Sus personajes cumplen el arquetipo de la mayor parte de la obra de Allen, pero es que están más que formidables estos jóvenes actores con un gran presente y un mejor futuro.

Y por lo mismo que he comentado anteriormente: porque un “menor” Allen siempre va a ofrecer algo bueno para ver, muy superior a la media de la calidad de los estrenos que inundan nuestras pantallas cada fin de semana.

¿Cuándo verla?

Siempre que quieras ver una comedia romántica deliciosa, con estilo, elegante, agradable y para pasar un buen rato.

Mantener un nivel alto durante tantos años de carrera no está al alcance de muchos, casi siempre para quienes son menos prolíficos y eligen con cuidado cada uno de sus proyectos.

Woody Allen no ha mantenido un nivel alto y ha sido muy prolífico. Pero creo que eso no le ha jugado en contra, ya que sus grandes obras permanecen en la retina de cualquier espectador. Y sus menores películas nos hacen pasar ratos agradables y no finalizas su visualización con la sensación de haber visto un film de mala calidad.

Podrán gustar más o menos, pero al menos siempre tiene calidad y algún que otro momento de gran nivel.

Y eso sí que está al alcance de muy pocos.

¡Salud y buen cine!