LA SOMBRA DEL PASADO: EL ARTE COMO REFLEJO DE UNA VIDA

LA SOMBRA DEL PASADO: EL ARTE COMO REFLEJO DE UNA VIDA

29 marzo, 2020 0 Por elescritorcinefilo

Uno de los periodos históricos que más ha sido llevado al cine es el de la Segunda Guerra Mundial y también aquellos años de Guerra Fría que tanto han marcado, sobre todo, a occidente.

Es cierto que cualquier momento histórico es importante para el posterior desarrollo de cualquier país o sociedad en particular y del mundo en general, pero al ser ese periodo más reciente y nosotros al haber crecido con generaciones que “han participado de él” hace que todo esté más fresco y, sobre todo, lo sintamos más cercanos.

En Alemania han vivido como pocos lo que es el horror de la guerra, por esos abominables crímenes que se cometieron (y en otros lugares de Europa) y por lo que pretendía alcanzar un dictador que jamás podría tildarla de persona, sino todo lo contrario. Además, el país germano sufrió la división a través del famoso muro de Berlín que ha dado lugar a muchos films, la verdad que varios de ellos con resultados muy afortunados.

Uno de los que tengo más grato recuerdo por su enorme calidad es La vida de los otros, una auténtica maravilla galardonada con numerosos premios (incluido el Oscar) y que le abrió las puertas de Hollywood a su director con un film más que olvidable: The tourist.

Afortunadamente, hace un par de años regresó con una historia desarrollada en varias décadas de la guerra y posguerra en Alemania, donde amor, vida, política y el pasado condicionan la vida de sus personajes, pero canalizados a través del arte, de un pintor cuya obra y su vida se desarrollan condicionados por el momento histórico que le ha tocado vivir.

La sombra del pasado (Werk ohne autor, 2018, Florian Henckel Von Donnersmarck) bebe del clasicismo para adentrarse una historia que, al menos a mí, me ha fascinado durante su larguísimo metraje.

¿Por qué verla?

Porque a pesar de sus tres horas de duración no se hace para nada pesada. El director (y también guionista) saber llevar la historia con muy buen ritmo, como en la obra que lo lanzó a la fama, paso a paso, sin ninguna prisa, pero también sin caer en la monotonía ni en la reiteración, con algunas secuencias de gran emotividad y brillantez.

La presencia de Sebastian Koch (el escritor de La vida de los otros) le da más grandeza a la película con un papel muy diferente a la anterior colaboración con Von Donnersmarck, manteniendo un duelo más allá de lo interpretativo con Tom Schilling, quien da vida de manera fantástica a ese estudiante de arte cuyo pasado le acompañará en su vida y obra.

Y porque técnicamente es impecable, tanto en su puesta en escena, montaje, fotografía, vestuario… Todo el apartado técnico funciona a la perfección, sumergiéndote en un pasado muy reciente necesario de recordar para que no vuelvan a producirse ciertas atrocidades.

¿Cuándo verla?

En estos días de confinamiento, ya que algun@s tenemos más tiempo para poder sentarnos para ver una gran película de una mayor duración.

Y si estás interesad@ en el arte y/o en películas con aroma a clásicos que recrean momentos históricos tan importantes, esta es una película más que recomendable.

La única cosa negativa que tengo respecto a la película es su título en español. Cuando la vi por primera vez en el Festival de Cine Europeo de Sevilla el título lo habían traducido directamente del alemán: Obra sin autor.

Lo considero mucho más apropiado y más acorde con la historia que nos cuenta.

Ojalá todos los “peros” que se pongan a una película sea como este, a pesar de que algunos críticos vertieron comentarios negativos sobre ella.

A mí me parece una gran película.

Cada uno tiene su visión, como la visión de su protagonista con sus maravillosas obras y la que cada un@ tenemos del arte.

¡Salud y buen cine!