JOKER: BRUTAL OBRA MAESTRA

JOKER: BRUTAL OBRA MAESTRA

6 octubre, 2019 0 Por elescritorcinefilo

Por fin llegó a nuestras pantallas uno de los grandes estrenos de la «temporada», como se le suele denominar a ese período después del verano, que finaliza con la entrega de los Oscar, y dónde empiezan los premios a las mejores películas del año, aparte de los entregados en los tres grandes festivales: Berlín, Cannes y Venecia.

Y precisamente con el máximo galardón de este último festival, Joker (Todd Phillips, 2019) ha causado aún más revuelo, ya que ese premio que suele ir dirigido a películas con “cartel” de menos comerciales o de carácter artístico. Y si le sumamos las críticas y comentarios sobre su enorme calidad cinematográfica, alejada de las películas comerciales hollywoodienses (algo que sorprende al centrarse en un personaje de Cómic), las expectativas estaban por todo lo alto… Y las han cumplido.

Al menos para quienes hayan acudido a ver una obra artística. Quienes vayan con la idea de ver un entretenimiento al puro estilo Marvel o de DC (como Aquaman o ese horror que es La liga de la justicia), que se vayan olvidando.

Hay entretenimiento, pero no la acción que el público reclama, ni el “malo” está al servicio del “bueno” para que este se luzca y saque a relucir la parte buena que hay en la sociedad. Todo lo contrario. Hay mucha oscuridad, locura, maldad, crítica social, falta de humanidad, de empatía… y también hay mucho, pero que mucho talento para una película muy necesaria de ver y estudiar.

¿Por qué verla?

Tengo que empezar por quién de tanto se ha hablado: Joaquin Phoenix. Cualquier alabanza sobre su interpretación se queda corta. No es solo que sea perfecto para el papel por su currículum lleno de personajes con problemas mentales y emocionales, es que también lo da todo. Su transformación física, perdiendo tantos kilos, sus gestos perfectamente estudiados, sus expresiones, esa voz tan trabajada y que con solo oírle ya sabes a quién tienes ante ti… No sé cuántos premios recibirá, lo que sí estoy seguro de que es una de esas interpretaciones que serán recordadas para siempre: impresiona, impacta, asusta, desborda talento… Te olvidas del actor, solo ves a Arthur Fleck.

Porque Todd Phillips ha creado una auténtica obra maestra. El papel del protagonista es fundamental, pero su labor tanto en el guion como en la dirección es deslumbrante: la puesta en escena tan oscura (o decadente) en un ambiente a caballo entre los años 70 y los 80; el ritmo de la historia en la que te adentras desde el primer segundo; el fantástico guion que describe tan bien la psicología del personaje, su desarrollo, su cambio, esa crítica social que hace reflexionar (y mucho) sobre el papel que jugamos los, en teoría, “normales”, aunque ya no hay nada normal en nuestra sociedad, y como debemos ayudar a quienes tienen cualquier tipo de dificultad; y, entre otros aspectos de alabanzas al director de la trilogía de Resacón en Las Vegas, es su valentía por apostar por un cine donde prima el arte antes que el interés “comercial”, que no piensa en lo políticamente correcto, que se arriesga y muestra a la perfección la violencia de un mundo decadente, una violencia a la que se puede llegar por falta de empatía, de amor, por un exceso de mentiras y de egoísmo.

¿Cuándo verla?

Ahora es el mejor momento. En pantalla grande es una “pasada” y si ya la ves en V.O.S. es un auténtico deleite.

Eso sí, no cometas el mismo error que he leído en las redes sociales de, si tienes hijos menores de 15 o 16 años, llevarlos a ver la película: es muy violenta y no es apta para esas edades…ni siquiera para algunos adultos muy sensibles a determinadas escenas.

Si soportas, aunque sea un poco, la violencia, no pierdas la ocasión de esta obra maestra que ha sabido sacar jugo de un personaje de un Cómic para crear una joya sobre una sociedad que no tolera lo diferente, mostrando las consecuencias de la falta de comprensión y de afecto tanto de las personas cercanas como de un sistema político y de poder que no piensa en las consecuencias de sus actos ni sus acciones.

¡Salud y buen cine!